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No sólo se trata de sumar un integrante más al presupuesto destinado a las vacaciones que hasta el momento eran en pareja. Ya no es posible salir a la deriva y sin un destino incierto, sino que la llegada de un bebé amerita sentarse a planificar ordenadamente cómo serán las primeras vacaciones en familia. Remedios, ropa de abrigo, pomadas para picaduras, juguetes, termómetro, entre otros elementos deben formar parte del botiquín de viaje.
 
 

Los pediatras suelen aclarar que siempre será mejor que las primeras vacaciones del bebé sean una vez cumplido el año de vida. La razón es que de esta manera se minimizan los cambios en el entorno del niño. Si embargo, cada vez son más las familias que lo hacen antes del tiempo recomendado tomando los recaudos necesarios del caso. Se trata de una experiencia nueva para quienes estaban acostumbrados a disfrutar de las salidas en pareja, con un destino incierto, en carpa o con múltiples lugares para conocer.
En principio, es recomendable realizar una consulta al pediatra y preguntar por las medicaciones necesarias, si las vacunas están al día y asegurarse de que el bebé está sano para emprender un viaje.
Luego, es momento de sentarse a planificar con anticipación la “hoja de ruta”. Decidir si preferirán visitar la montaña u optar por la costa; si el viaje se realizará en auto o en avión y definir el tiempo de permanencia en el lugar. De esta manera se irá acotando el panorama y los padres podrán saber qué tipo y cantidad de ropa, abrigo y accesorios deberán llevar para la primera salida en familia.
“Lo ideal es elegir un único destino para pasar las vacaciones ya que si cambiamos de lugar cada dos o tres días no damos tiempo de adaptarse al bebé. Es común que a los chicos les cueste dormirse o estén más llorones cuando no están en su casa”, asegura Julio Moyano, pediatra de Clínica del Valle.
La paciencia y la creatividad no deben faltar. Los padres deben recordar que se trata de la primera salida en familia, lejos del hogar y que pueden presentarse inconvenientes –enfermedades, fiebre, colitis, deshidratación etc-que habrá que saber resolver sin entrar en pánico.
“La lactancia sigue siendo el alimento perfecto en niños pequeños, así que para evitar la deshidratación la madre debe aumentar el número de tomas al día. También puede darle agua, pero evite que el consumo reemplace a la lactancia y cuide de no dársela muy fría porque puede generarle cólicos”. Cuidar la calidad del agua y los alimentos que se aporta al niño, es otro dato que aporta Moyano.

• ¿Por tierra o aire?

Todos los medios de transporte son aptos para los bebés. Al avión pueden subirse todos los bebés aunque sean recién nacidos. El único inconveniente es que puede presentar cierta molestia en el momento del despegue o aterrizaje debido a la diferencia de presiones en el líquido de los oídos. Para aliviar esa sensación, los pediatras recomiendan que succione el pecho de la mamá, la mamadera o el chupete.
Si la opción elegida es el vehículo, es muy importante realizar paradas frecuentes para que tanto los padres como el niño, estiren las piernas y descansen la postura.
Las leyes indican que todo niño menor de 4 años debe viajar en una silla de seguridad debidamente homologada para el coche. Si el niño pesa menos de 9,5 kg y mide menos de 65 cm deberá viajar en una silla que mire hacia atrás. Los niños menores de 12 años deben viajar en el asiento trasero y utilizar el cinturón de seguridad como cualquier adulto.

• Elegir el destino

La playa no es la mejor opción para llevar a un bebé en sus primeras vacaciones, opinan los especialistas. Los que son menores de 6 meses no deben pisar la arena porque al estar bajo una sombrilla o una carpa, el simple reflejo del sol pude provocarle quemaduras severas ya que tienen una piel muy sensible.
Los mayores de 6 meses pueden concurrir pero dentro de un horario limitado, lo aconsejable es de 9 a 10.30 por la mañana, y después de las 16 por la tarde. De esta manera se evitan los rayos del sol más peligrosos y el pico de temperatura. Una gorrita y una protección solar alta no deben falta si esta es la opción elegida.
Hay niños a los que el sol, mar y aire libre los estimula mucho y pueden demostrar en ciertas horas del día molestia o dificultad para dormirse. Pero esto no es en todos los casos, porque también hay niños que se relajan luego de un día de sol y duermen mejor que nunca.
En definitiva, todos los lugares ofrecen alternativas variadas cuando hay un bebé. Las sierras o las montañas suele ser el lugar ideal para los niños menores de seis meses, estos paisajes dan la opción de realizar caminatas con ellos.
Cualquiera sea el destino elegido, en todos los casos es muy importante no despojar a los niños totalmente de la rigurosidad de los horarios porque suelen tardar en acostumbrarse. Es recomendable tratar de mantener la rutina diaria, el mismo horario de las comidas, de sus siestas, el baño.
Dicen los especialistas que eso los ayudará a adaptarse mejor al nuevo lugar y no extrañar su hogar. Para Moyano, es importante tener en cuenta que el lugar donde se decide pasar las vacaciones debe contar con servicio médico. Lo cierto es que “las vacaciones con niños son una experiencia diferente que debemos aprender a disfrutar”, aclara.

 
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