• Los factores más importantes que parecen desencadenar esta práctica varían pero fundamentalmente suelen ser la escasez de tiempo para acudir a la consulta médica, la pérdida de la credibilidad sanitaria, procesos patológicos banales como un resfriado o una gripe que pueden “curarse” con una “aspirina” y la publicidad que promete alivios inmediatos.
Jorge Gil, médico clínico, desarrolla la atención médica especialmente en consultorios de la zona norte de la ciudad y se define como un médico de “familia”. “Muchos abuelos nos dicen que suspendieron toda la medicación porque la televisión dice que si se toma tres litros de agua por día, no hay que tomar más remedios”, explica parafraseando a algunos de los pacientes.
“Hay que hidratarse, es cierto. Seguramente el abuelo entre infusiones y mate toma tres litros de agua por día, pero muchas veces la televisión llega con la intención de vender determinados productos”. En este sentido, aconseja realizar la consulta con el médico para un control exhaustivo y que sea el médico el que le “ajuste” la medicación.
• Madres especialistas
“No hay que improvisar en los tratamientos y sobre todo en la medicación”, dice Gil. “Quienes estamos vinculados a los temas de salud vemos como se automedica la gente y a los niños”, asegura.
Diferentes estudios publicados indican que la lista de productos famacológicos que con frecuencia se utilizan para la automedicación es lamentablemente amplia. Antinflamatorios, analgésicos, antibióticos, antidiarreicos y mucolíticos, entre otros.
En general, el personal de salud espera que los pacientes lleguen a la consulta sin haber consumido medicamentos por cuenta propia ya que esto puede alterar los resultados que se requieren para un correcto diagnóstico. “Las madres buscan una amoxicilina de marca tradicional en la farmacia y le dan a sus hijos. Eso es un grave error, además al médico no se lo dicen”, cuenta Gil. En este sentido, el especialista recomendó realizar una consulta precoz y a tiempo a fin de obtener recomendaciones fiables de tratamiento ante cualquier proceso pataológico, en adultos mayores y niños especialmente, por ser esta franja una población vulnerable.
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