Home
Institucional
Servicios al paciente
Areas asistenciales
Tour por la Clínica
 
Gerenciamiento de Obras Sociales
Información de interés
Revista SaludHable
Noticias
 
 
Aunque no representan la generalidad, los embarazos de adolescentes menores de 18 años siguen siendo frecuentes y siempre inesperados. Lo paradójico es que en la sociedad de la información, la abundante catarata de datos que circulan sobre sexo no alcanza para concientizar a los adolescentes sobre la importancia de una sexualidad responsable. Este mundo signado por los avances tecnológicos y las comunicaciones instantáneas, ¿contribuye a una mejor difusión del conocimiento o desemboca en desinformación? Padres abiertos al diálogo que acompañen a los hijos cuando irrumpe la adolescencia parece ser la respuesta a muchos interrogantes.
 
 

Cuando no prima el diálogo, datos recortados y mal interpretados son los que suelen tener los adolescentes sobre el sexo y el uso de los métodos anticonceptivos. Para los especialistas, los embarazos de menores de 18 años no están vinculados con falta de información, “sino con una irresponsabilidad natural propia de la edad y con la rebeldía que se manifiesta en todos los órdenes”, dice Juan Carlos Brizuela, médico ginecólogo. “Cuando un adulto quiere hablar de sexo, se resisten a escucharlo porque creen que saben todo sobre el tema y en esa muestra de rebeldía es donde se pisa en falso”, sostiene.
Sin caer en extremismos, por lo general éstas son las situaciones que luego inducen a prácticas ilegales como abortos, muertes o infecciones que en general mutilan los órganos de una adolescente que recién comienza a ser mujer.

• Los riesgos

El cuerpo de la embarazada adolescente -menor de 18 años- no está completamente preparado para una situación de maternidad, con lo cual se ingresa en una zona de riesgo. En una mujer adulta joven, mayor de 20 años, esos riesgos están minimizados.
El especialista reconoció los cambios que se vienen dando en los últimos años respecto al prematuro desarrollo de las chicas. “En la década del ´40 o ´50 era común que la mujer se casara muy joven. El padre de familia ‘entregaba’ a su hija a un hombre que se hacía responsable de ella”, recuerda Brizuela.
Aunque estos patrones ya están en el olvido, “la maternidad a temprana edad está regresando. Lo que ocurre es que los chicos no están preparados psicológica, física ni económicamente para afrontar una situación de este tipo. En este sentido lo reconfortante que tiene la maternidad, para el adolescente suele ser ficticio porque ve alterado su estilo de vida”, sostiene el médico.

• Edades vulnerables

Aunque no representan la generalidad, los embarazos de adolescentes siguen siendo frecuentes y siempre inesperados De acuerdo a las visitas en consultorio la mayor cantidad se registran entre los 13/14 y 17 /18 años. En cambio menor es la cifra en la franja que va de los 15 a 16 años.
“Más allá de los riesgos físicos que tiene un embarazo a esa edad, los riesgos sociales son importantes porque se trata de personas que aún no están preparadas para educar porque ellas aún no han finalizado su propio proceso de educación”, explica Brizuela. Las reacciones al anoticiarse de un estado de embarazo son tan variadas como sorprendentes. En principio manifiestan temor cuando tienen el atraso, luego vienen con la madre, con el novio o solas y el ambiente por lo general es tenso. En general, la reacción no es de tristeza ni de preocupación, al contrario, “lo toman como una situación natural, aunque se trate de una pareja que no tiene un trabajo o un lugar donde vivir”.
El especialista aclaró que si son casos alarmantes, no son una generalidad, con lo cual son frecuentes las visitas de aquellas adolescentes que antes de comenzar su vida sexual activa toman los recaudos necesarios y realizan la primera visita al ginecólogo en busca de asesoramiento profesional. “Hay una proporción mayor de adolescentes que vienen a preguntar cómo se pueden cuidar, manejan alguna información pero no se contentan con ello y se acercan al consultorio”, sostiene Brizuela.
En líneas generales, las preocupaciones de las adolescentes giran en torno a un posible embarazo y no a las enfermedades infecto – contagiosas. “Las relaciones en la adolescencia son prácticamente libres porque son parejas que no perduran en el tiempo. A los dos meses están de novia con otro muchacho y lo mismo hacen los varones. A esa edad, los médicos siempre hacemos hincapié en el uso del preservativo”.
Para el especialista, la mujer suele ser más cerebral que el hombre en los momentos previos al acto sexual, “tiene más capacidad para decir que no en el momento justo”.

• El diálogo como vehículo

Información mal interpretada y escaso diálogo en el seno de la familia suelen ser un cóctel nocivo para quien está por iniciarse en la vida sexual activa. Brizuela entiende que “se perdió la educación desde el hogar porque la sociedad está imponiendo que todos estén fuera de la casa”, sostiene haciendo referencia al tiempo que muchas veces quita el trabajo para compartir en familia.
Se dice que siempre es un buen momento para hablar de sexo, el problema es que los padres no siempre pueden reconocer cuáles son esos momentos o como iniciar un diálogo donde, básicamente, queda expuesta la vida sexual del adulto ante el hijo.
“La llegada de la menarca, primera menstruación, es un buen momento para hablar de sexo. Esta situación produce en la niña una serie de incertidumbres, dudas y miedos. También es una buena oportunidad para que esa niña que comienza a transitar su adolescencia, tenga su primer contacto con el ginecólogo que la oriente en lo que se viene”, dice Brizuela quien asegura que en algunos varones y mujeres su primera experiencia sexual es a los doce años.

 
ir arriba
 
 
Home | Institucional: Quiénes somos | Staff | Contacto | Obras Sociales y ARTs | Administración | Servicios al Paciente | Areas Asistenciales
Gerenciamiento de Obras Sociales | Información de Interés | Tour por la Clínica | Revista SaludHable | Noticias


© 2008 Clínica del Valle • Av. Alsina 656 • U9000CIN • Comodoro Rivadavia • Chubut • Argentina • Teléfono 0297 - 4061001 / rotativas