| El parto, más allá de lo hermoso del acto de dar vida a un nuevo ser, es también el primer corte real que tiene la madre con su hijo luego de nueve meses idealizados e idílicos. La depresión posparto es un período conocido como puerperio y abarca desde el momento del parto hasta la regularización del ciclo menstrual de la madre, aproximadamente 45 días después del nacimiento del bebé. En esos días la madre experimenta sentimientos de desgano, tristeza, irritabilidad y sensibilidad extrema, difícilmente comprendida por el hombre que vive el proceso con igual intensidad, pero desde otra perspectiva. |
• La depresión se da porque lo traumático del parto genera un mecanismo defensivo que es regresar a una condición de identificación con la criatura”, dice Marina Alonso psiquiatra y psicoanalista al intentar explicar los sentimientos de angustia y tristeza que suelen sentir las madres en esta etapa. Se trata de un clima de pérdida real que acompaña al parto pero que la madre no logra comprender hasta que enfoca la situación en retrospectiva.
Las especialistas en obstetricia, Alejandra Robledo y María del Carmen Tallarico, suelen ver con bastante frecuencia cuadros depresivos en las madres una vez finalizado el momento del parto. Aseguran que los sentimientos negativos y la sensación de tristeza en la mujer, afloran cuando regresan a casa y todo vuelve a la normalidad, menos su rutina.
“El marido vuelve al trabajo, la madre se queda sola en la casa con el bebé, el niño llora y demanda mucho tiempo. Además, se suma que la ropa de embarazada le queda grande pero la otra todavía no le entra; está cansada. Definitivamente, el corte del cortón umbilical lo nota muy especialmente la mamá al segundo o tercer día del parto”, explican.
Salvo cuadros excepcionales, en la mayoría de los casos el estado de tristeza no suele durar más de una semana o diez días. A veces, la madre siente que el cuidado del bebé implica mucha responsabilidad y es en ese momento donde los especialistas aconsejan el acompañamiento de una abuela que pueda contenerlas o que cuide del bebé mientras ellas toman un baño o un momento de relax. Para las especialistas, “la contención familiar es fundamental. La madre debe relajarse y saber que se trata de una sensación normal que se ordena rápidamente”.
• Protagonismos
No todas las mujeres pasan por la depresión pos parto, aunque es altamente frecuente. Para Alonso, está estrechamente vinculado con el desprendimiento del lugar protagónico de ser embarazada a cederle el protagonismo al bebé. La situación de parto es desestructurante, es un dolor muy intenso donde se deja de ser embarazada para comenzar a ser madre. “Entonces si la persona no tiene una buena conformación interior estará más expuesta a la depresión porque se rompe todo lo imaginario. Luego, cuando la madre se va adaptando y se da cuenta de que puede hacerlo, estos sentimientos desaparecen”, explica la especialista.
La aparición de la panza en la pareja produce diferentes efectos, algunos conscientes y otros no tanto. Durante ese período, el hombre se confronta con una mujer que de pronto comienza a convertirse en madre, lo cual generalmente había sucedido desde el primer momento, pero bajo el disfraz de esposa o pareja.
Si bien, el padre suele ser un observador externo -por lo menos en los primeros meses de vida del bebé- también suele manifestar sentimientos contradictorios y hasta sentirse “desplazados” por el nuevo integrante de la familia.
“El marido siente celos porque su mujer está disponible solo para el bebé. Generalmente se van de casa más frecuentemente y a veces las infidelidades ocurren en ese momento por lo cual el hombre siente culpa. Lo que ocurre es que al varón se le activa la misma vivencia de abandono y desamparo porque su mujer se convirtió en una madre que da el pecho y eso lo confunde. Pero cuando finalmente los dos vuelven a la sexualidad, la mujer se siente deseada por su marido y la situación se va recomponiendo”, tranquiliza Alonso.
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