• La acné es una enfermedad cutánea muy frecuente que afecta la unidad pilosebácea, formada por la glándula sebácea que desemboca en el conducto del folículo piloso, y es donde vierte su producción: el sebo. Este conducto folicular a su vez, tiene una salida hacia la superficie de la piel.
Las regiones anatómicas con mayor abundancia de folículos pilosebáceos son la cara, el pecho y la espalda por esta razón la acné afecta esas áreas corporales con predilección.
La edad de aparición más frecuente es alrededor de la pubertad y está influenciada por los andrógenos u hormonas sexuales masculinas. Afecta a individuos de cualquier raza y ambos sexos por igual, pero en general es más severo en los hombres.
Está asociado a un tipo de piel, generalmente oleosa o grasosa, debido a predisposición seborreica.
Según la Conferencia de Consenso de la Academia Americana realizada en 1990 se clasifica la acné en inflamatoria y no inflamatoria atendiendo a la inflamación y reacción inmune del paciente.
La acné puede desarrollarse adquiriendo distintas formas. Las principales son el comedón, las pápulas, las pústulas y los nódulos. Según el número, tamaño y extensión de los mismos se asigna en leve, moderada y severa para la acné inflamatoria y no inflamatoria.
Actualmente se tiene en cuenta el impacto psicosocial y dificultades ocupacionales para designarlo como leve, moderada y severa.
Por último, se incluye sus complicaciones como supuración, hemorragia y dolor.
Algunos pacientes con acné desarrollan problemas en la esfera psicosocial como consecuencia de su enfermedad, aún cuando ésta es de leve a moderada.
Esta enfermedad cutánea puede asociarse a depresión, angustia, perdida de la autoestima, sentimiento de ansiedad y frustración e inclusive ideas de suicidio, que no necesariamente se correlacionan con la severidad de la misma. Se ha demostrado que si la afección predomina en el rostro hay mayor probabilidad de alteración psicológica.
Es por todo ello que en la actualidad se tiende a tratar la acné de manera temprana y eficaz, evitando el deterioro psicológico de los pacientes.
El avance médico de los últimos años abarca la mayor cantidad de factores causales de la acné combinando terapéuticas con diferentes mecanismos de acción.
Un aspecto relevante en este tema es la relación médico paciente en la cual éste se sienta contenido y deposite su confianza en ella. El éxito terapéutico y sobre todo la continuidad del tratamiento dependen en gran medida de la actitud del médico, el paciente necesita de tiempo y espacio para poder expresar lo que siente. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que la mayor parte de los pacientes son adolescentes que están atravesando de por sí una etapa conflictiva de su vida. Además, muchas veces no saben pedir ayuda correctamente, se enojan con el médico y el tratamiento y lo abandonan.
La acné, como conclusión, es una patología que debe interpretarse holísticamente, está la enfermedad y el que la padece, quien según su personalidad, se vera afectado en mayor o menor medida en su calidad de vida y sobre todo en su vida de relación.
Existe una amplia variedad de tratamientos para la acné dirigidos contra un determinado factor causal, que pueden ser usados solos o combinados.
Se los divide en tópicos y sistémicos:
• El tratamiento tópico de la acné está indicado en pacientes con lesiones no inflamatorias o comedones y en aquellos con acné leve a moderada.
Las formulaciones en gel o soluciones tienen mayor penetración en la piel acneica, oleosa con gran producción de sebo.
• Los retinoides como la tretinoína e isotretinoína son derivados de la vitamina A y su efecto se traduce por una normalización de la descamación. Como consecuencia se produce el desprendimiento del tapón córneo y previene la generación de nuevos comedones. Las formulaciones en cremas y en diferentes concentraciones permiten adaptarlo a cada caso, además dentro de los efectos adversos más común es la dermatitis irritativa con descamación, eritema, ardor, a veces aumento de las lesiones inflamatorias de acné.
• Adapalane es un derivado sintético del acido naftoico con acción retinoide.
Es decir produce el desprendimiento del tapón corneo y previene la generación de nuevos comedones. Además actúa como antiinflamatorio.
• Peróxido de benzoilo es un potente antimicrobiano con leve efecto antiinflamatorio, actúa disminuyendo la colonización del folículo pilosebáceo con Propionibacterium acnes, que es una bacteria presente en cantidad en la piel acneica mientras que en condiciones normales está disminuída. Además, el peroxido de benzoilo es también capaz de producir en muy pocos casos una dermatitis por contacto de tipo alérgico.
Otros antibióticos como eritromicina, clindamicina han demostrado ser eficaces en la reducción de la población de Propionibacterium acnes.
• El tratamiento sistémico está indicado en los pacientes con acné inflamatoria cuando no hay respuesta al tratamiento tópico, cuando afecta la calidad de vida del paciente.
Pueden ser antibióticos, terapia hormonal o isotretinoína vía oral.
Los antibióticos más comunes son las familias de las tetraciclinas que actúan impidiendo la proliferación de Propionibacterium acnes y destruyendo el mismo.
Se deben controlar las enzimas hepáticas y solamente indicarlas en invierno por su efecto sensibilizante al sol durante el verano.
Otros como eritromicina, azitromicina y trimetoprima- sulfametoxazol son antibióticos de segunda línea cuando no hay respuesta con los anteriores.
• Terapia hormonal:
Está indicada sólo en mujeres con acné inflamatoria y alteraciones hormonales, que clínicamente se puede asociar a otros signos de hiperandrogenismo como hirsutismo, alopecia, hipo o amenorrea.
Existen diferentes opciones terapéuticas entre las que se citan estrógenos, antiandrógenos, acetato de ciproterona, espironlactona, flutamida que se indicaran a cada caso específicamente.
• Isotretinoína:
Es el ácido 13 cis retinoico, una droga que sobre todo actúa en la supresión de la producción de sebo por parte de la glándula y en la normalización de la descamación. Está indicada en acné inflamatoria severa y en especial en aquellos pacientes con tendencia a la formación de cicatrices, en pacientes con acné de menor severidad pero rebelde a tratamientos convencionales y en aquellos donde está afectada la calidad de vida.
Sus efectos adversos son: artralgias, rigidez y tendinitis, aumento de lípidos séricos, hepatotoxicidad y posible depresión, a veces cansancio o dolores musculares ante el ejercicio físico. Se deben realizar exámenes de laboratorio antes y al finalizar el tratamiento para evaluar estos efectos adversos.
La fotosensibilidad que produce merece una consideración especial, ya que limita su uso a los meses de clima más fríos.
A pesar de que es posible usarlo en ambos sexos, su utilización en mujeres en edad de procrear puede acarrear importantes complicaciones ya que es teratogénica es decir es un fármaco que puede producir malformaciones congénitas cuando se administra en el primer trimestre de embarazo por lo tanto debe considerarse potencialmente peligroso, sobre todo entre la 4ª y la 8ª semana de gestación conocida como etapa de organogénesis. Por lo tanto se recomienda no comenzar el tratamiento antes del próximo ciclo o realizar un test de embarazo previo además de contar con un método anticonceptivo apropiado.
• Tratamiento de las cicatrices, enumeramos algunas de estás posibilidades:
Retinoides y análogos- Exfoliaciones con sustancias químicas como el acido glicólico, salicílico o tricloroacético en diferentes concentraciones-Dermoabrasión y microdermoabrasión- Materiales de relleno- Resección quirúrgica- Criocirugía- Dye Láser pulsado- Resurfacing con láser dióxido pulsado en cicatrices atróficas.
Finalmente, las nuevas estrategias de tratamiento tienden a la combinación racional de drogas con diferentes mecanismos de acción, utilizadas desde el comienzo del tratamiento y las ventajas que esta tendencia ofrece se reflejan en una mayor rapidez de respuesta, con mayor eficacia y menores efectos adversos.
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