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Miranda Gray es la autora de “Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual”, lanzado en 1995 por Editorial Gaia y re-editado por lo menos 7 veces hacia 2007. Afirman sus lectoras que es imposible quedar indiferente a su propuesta. Gray intenta que las mujeres aprendan a reconocer y ser conscientes de las energías que caracterizan cada fase de su ciclo menstrual, para permitirse desarrollar los “poderes de la condición femenina” y contribuir a su propio crecimiento físico, emocional, intelectual y espiritual, en armonía con su naturaleza cíclica.A lo largo de todo el libro Gray propone
ejercicios de autoconocimiento, en la búsqueda de que sus lectoras emprendan y continúen su recorrido de un modo vivencial, cercano a su propia experiencia. |
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• El ciclo físico de la menstruación se compone de las fases preovulatoria, ovulatoria (que comienza entre los días 14 y 16 del ciclo), premenstrual y menstrual. “Cada mes el cuerpo femenino sufre una serie de cambios –muchos de los cuales ocurren sin que ella tome conciencia de lo que realmente sucede—que pueden incluir variaciones en el equilibro hormonal, la temperatura vaginal, la composición y cantidad de orina, el peso, la concentración de vitaminas, la retención de líquidos, los latidos del corazón, el tamaño y la turgencia de los pechos, la consistencia del flujo vaginal, los niveles de concentración mental, la visión y el oído, la capacidad psíquica, el umbral de dolor y muchas otras. Por ello es importante que cada mujer tome conciencia de cómo reacciona su cuerpo ante su propio ciclo, si realmente quiere entender de qué forma afecta a su personalidad y energías creativas”.
La autora refiere mitos, leyendas, historias populares. Los saberes de antiguas civilizaciones y pueblos primitivos ofrecen respaldo a Gray para desarrollar su tesis sobre la condición femenina, cuya característica cíclica deriva –según afirma—de las distintas energías que caracterizan cada fase de su ciclo menstrual, por la influencia que a nivel psíquico ejerce un proceso biológico que oscila entre la generación y la degeneración. “La interpretación de los misterios femeninos desde una óptica moderna, casi siempre omite el significado y la experiencia del ciclo menstrual (…) Cada uno de los arquetipos de la virgen, la madre, la hechicera y la bruja, permite comprender la verdadera naturaleza femenina”, apunta Gray, enfatizando que la mujer debe tomar conciencia de ella.
Así como el satélite natural de la Tierra ejerce su influencia sobre el mar y la vegetación, la autora afirma que las energías que se experimentan durante el ciclo menstrual guardan estrecha relación con el ciclo lunar. “La mayoría de las mujeres mantienen una interacción con el ciclo lunar de una de estas dos formas: bien sus menstruaciones coinciden con la fase de la luna llena, o bien, con la de la luna nueva. Es posible que el ciclo femenino no tenga exactamente la misma duración que el lunar, pero puede alargarse o acortarse para que cada mes la menstruación aparezca en un momento próximo a una de estas dos fases”.En las leyendas y la mitología, las energías que experimenta la mujer durante su ciclo menstrual se describían como un ritmo de cuatro etapas que reflejaban las fases de la luna. Gray describe que “la Virgen y la Luna Creciente representaban la fase que se extiende desde el fin del sangrado hasta el comienzo de la ovulación. Las energías correspondientes a esta fase –generativas, dinámicas e inspiradoras— se asemejan a las de una joven doncella”.
“Por otro lado –explica—, La Madre y la Luna Llena representaban el período mismo de la ovulación: las energías, en este caso, tienen similitud con las de la maternidad, pues ambas cuentan con la capacidad y la fuerza para criar, sustentar y fortalecer; la creatividad interna de la madre surge para crear una nueva vida”.“La disminución de la luz durante la fase menguante reflejaba la reducción de la energía física desde la ovulación hasta la menstruación, así como el aumento de la sexualidad, la creatividad, la magia, las energías destructivas internas y la conciencia”, comenta la autora, que utiliza el término “hechicera” para dar nombre a esta fase, “pues hace referencia a una mujer de cualquier edad menstrual que cuenta con el poder de la magia y del sexo, tanto para crear como para destruir”. “En esta fase se liberan las energías creativas que podrían haberse destinado a dar vida a un hijo, sólo que esta vez se desarrollan en el mundo exterior”, explica.Por último, “la Luna Nueva y la Bruja representaban la fase de la menstruación, en la que la bruja encarnaba a la mujer que retiraba sus energías físicas del mundo terrenal para centrar su conciencia en el mundo espiritual”.
Luna Roja plantea a sus lectoras la necesidad de reconocer los “dones” de su ciclo menstrual, para interaccionar con ellos y emplearlos a nivel creativo, sexual y espiritual. Miranda Gray afirma que “los ciclos de la sexualidad, la espiritualidad y la conciencia creativa se tornan inseparables en una mujer que vive su verdadera naturaleza, es decir, que expresa su conciencia, crea a partir de sus necesidades y sentimientos, celebra su alegría de vivir y el placer que le proporciona su cuerpo, y expresa las relaciones entre su propio ser y los mundos por los que se mueve. Si consideramos que la creatividad de la mujer es un proceso que refleja su experiencia vital y su verdadera esencia, esta perspectiva no limita el concepto de ‘arte’ al producto de la creatividad, sino que lo amplía hasta incluir todos los aspectos de la vida y la capacidad femeninas”. |
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